Google sigue con su doble moral y doble vara de medir. No se puede comprar enlaces, a no ser que no le apliques el “nofolow”, no puedes intercambiar enlaces ni alterar por activa o por pasiva los resultados de Google, a no ser que tengas condición especial.

Así, los SEOs son spammers, según palabras de Google, y hoy nos encontramos que los Googlebombings, que en esencia son que unas cuantas páginas web enlazan a otra que eligen con un texto en el enlace (”anchor text”) que es por la que posicionaran la página de una persona o cosa nada relacionada por esa búsqueda, alterando gravemente los resultados.

Por ejemplo, hay multitud de Googlebombings, como el que ha sufrido la página web de Zapatero (Presidente de España), cuya web de su candidatura aparece primera buscando “Gafe” (más info de este googlebombing aquí), como también la SGAE aparece primera por la búsqueda “Ladrones” o ahora, que la página de la Casa Blanca donde hay la biografía de Bush aparece primera buscando “Failure” o “Miserable Failure“.

Sobre esto, Marissa Mayer, alto cargo en Google, opina en el blog de la compañía, que estas prácticas modifican los resultados, y presentan al usuario información que no busca, pero que no afectan a la calidad en general de la búsqueda y que son bromas o travesuras que no merecen de una corrección manual de los resultados.

Y me pregunto, ¿entonces los que compran enlaces o los venden e intercambian, son spammers o bromistas? ¿Una Googlebombing es más ética que un posicionamiento en Google?

Muy bien, Google dice que lo interferirá en Googlebombings, hagamos pues una Googlebombing contra ellos, todos a enlazar a Google.com con la palabra evil y con la palabra malvado.